sábado, 11 de septiembre de 2010

"Le MOnstrué" de la Maison



""Le MOnstrué" de la Maison"

En esta vida he tenido miedo de los exámenes, de llevar la falda metida dentro de las bragas y no enterarme, de no llegar a tiempo a una excursión y quedarme en tierra, pero jamás he tenido miedo de los monstruos. Supongo que es una consecuencia directa de haber pasado gran parte de mi vida compartiendo habitación con uno de ellos.

"Le MOnstrué" era negra, monstuosamente alta, peluda y muy inquieta. También un poco mandona, rebelde e inconformista. Aprovechaba su estatus de hermana mayor para que hiciéramos siempre lo que ella quería, cosa que me provocaba una gran irritación. Sin embargo, he de reconocer que todo acababa siempre en una divertida y estrambótica aventura.

Me llevaba de paseo por extraños mundos a los que accedíamos a través del enchufe que había en el hueco entre la pared y el armario. Fue allí donde conocimos a un marciano llamado Ricky. Era  pequeño y verde, parecido a un Gremblim malo, y tenía una voz muy ronca. Por su apariencia podía resultar atemorizante, sin embargo era bastante majo y disfrutábamos mucho bailando música heavy con él.

Ricky venía muchas veces de visita a nuestra casa. A veces lo pasábamos en grande pero otras me sacaba de mis casillas. No me dejaba verlo, supongo que por miedo a que me asustase, y aprovechaba la situación para comerse mis chuches, no dejarme dormir o divertirse desordenando mis peluches. Me cogía berrinches monumentales y siempre terminaba discutiendo con "Le MOnstrué". En cierta manera yo la hacía responsable de la conducta de Ricky ya que ella sí podía verle.

Ahora que los años me han hecho un poquito más sabia, puedo reconocer que también influyeron los celos en mis enfados y pataletas. Y es que Ricky y La Mostri estaban muy unidos, ella podía verle y entender lo que decía y yo inevitablemente me sentía desplazada. Ella se daba cuenta y trataba de traducirme lo que el marciano decía, pero yo siempre llegaba tarde a sus chistes.

Ricky terminó por caerme gordo. "Le MOnstrué" era mi hermana, MI hermana ¿Qué derecho tenía ese bichejo verde y carajillero a venir a arrebatarme lo que me pertenecía por nacimiento? Traté por todos los medios de deshacerme de él: tapé su entrada/enchufe con gomas de borrar, chicles, hasta calcetines... y no conseguí otra cosa que algún palo y alguna tarde sin salir al parque.

El día que nos mudamos de ciudad en mi interior rondaban sentimientos contradictorios: tristeza por lo mucho que iba a añorar a los amigos y al lugar, pero una enorme alegría porque por fin me había deshecho de la entonces indeseable criatura. Cuál fue mi sorpresa cuando, estando descansando por fin en nuestro nuevo cuarto, Mostri vió asomar por un enchufe al maldito bichejo.

Han pasado los años y muchos son los lugares por los que hemos pasado. "Le Monstrué" y yo ya no compartimos cuarto, ni siquiera casa, ... pero ese maldito marciano se las sigue ingeniando para colarse en casa cuando estamos juntas.

FELIZ CUMPLEAÑOS, MOSTRI :D

Miriam Rodríguez

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