lunes, 26 de julio de 2010

Millor si les cames no m'ajuden


"Millor si les cames no m'ajuden"

Este es el Circo Gran Omelette. Aquí Leónidas, el domador de leones, permanece firme e impasible ante las fauces de sus tres fieras. Valeria se muestra sonriente mientras Gordi, la elefanta, coloca una de sus patas sobre su cabeza. Y Luciano, el escapista, se deja maniatar con gruesos grilletes para ser lanzado a una cuba de agua. Y aquí estoy yo, el contorsionista, muerto de miedo como un idiota, escondido dentro del gallinero de Clotilde.

Juro que no lo pude evitar, me dirigía tranquilamente hacia mi tienda después de una ducha reconstituyente y cuando alcé la vista la vi a ella, dándome la espalda, hablando con ese baboso de Thierry, el hombre maza. En serio, no lo pude evitar, dentro de mí explosionó algo, el pánico cundió y, como dicen en mi pueblo "cames ajudeu-me!"*... vamos, que salí corriendo a esconderme donde primero pude, es decir, el gallinero de Clotilde.

Y aquí debo llevar aproximadamente una hora. Las gallinas vedettes de Clotilde duermen tranquilamente, menos mal, bueno... todas menos una, Flora. Creo que siempre le caí mal a esta gallina. Nunca aceptó mi relación con Clotilde e incluso podría decir que se rió con sorna el día en que rechazó mi propuesta de matrimonio. Pero no me queda más remedio que aguantar su mirada inquisitiva ya que Clotilde y Thierry se han sentado a hablar en la puerta del gallinero.

¡Malditos franceses y su francés! Clotilde opina que es una lengua muy sensual, le encanta. Lo estudió desde que era pequeña y siempre suelta palabrejas mientras habla. Por supuesto con Thierry se lo pasa en grande: "Ques que tiu... sa va nosequián... arrepatapuag..." No entiendo ni papa de la conversación que están manteniendo. Aaaaays... maldito destino...

¡Ey! ¡Por fin, se despiden! Iros, iros, que yo me tengo que dar otra ducha... Um... pero... ¿Ésta por qué no se va? Puedo verla a través de los respiraderos de la puerta del gallinero. Permanece en silencio, como acurrucada en sí misma, me pregunto si estará llorando. ¡¿Qué le habrá dicho el gabacho ese?! ¡Una chica preciosa y bondadosa como ella! ¡'Cagontó', si es que las tías son tontas, leches! ¡Siempre se van a fijar en cabrones que luego las dejan hechas polvo! ¡Cuando pille al papanatas ese le...!

-¡¿Jaume quieres salir ya del gallinero y contarme qué te pasa o tengo que estar toda la noche aquí esperando?!

Um... me parece que la próxima vez "serà millor si les cames no m'ajuden"**

Miriam Rodríguez

*"Cames ajudeu-me!"- es una expresión valenciana/catalana que equivale al "¡pies para qué os quiero!" español y cuya traducción viene a ser: "¡piernas ayudadme!"
**"serà millor si les cames no m'ajuden"- será mejor si las piernas no me ayudan.

sábado, 17 de julio de 2010

Un crocodile dans mon cul


"Un crocodile dans mon cul"

Aquella mañana había quedado con Pep para tratar de buscar una solución a mi problema y en principio parecía haber sido la peor idea del mundo.
Nos tuvimos que sentar en la terraza porque el camarero me indicó que no se permitía la entrada de animales en el local.
Afuera todo el que pasaba esbozaba una risilla al verme. Un niño me señalaba musitando el típico "¡Mamá mira a esa señora!" Finalmente, un amable señor se acercó y me dijo:

-Disculpe señorita pero es que tiene usted un cocodrilo enganchado a su trasero.
-Muchas gracias, caballero, unos 80 dientes dan fe de que lo que me dice es cierto.

Sentado frente a mí Pep ponía esa cara de idiota típica de cuando intentas aguantarte la risa.
-No tiene gracia.
-Uy... sí que la tiene, tú no lo ves porque tienes un error de perspectiva.
-Lo que tengo es un cocodrilo enganchado en el culo y un capullo que en lugar de ayudarme se ríe de mí. ¿Qué hago yo con este bicho? Llevo tres días así y no se suelta. Los de Greenpeace me persiguen por si se me ocurre liarme a sartenazos con él y los del zoo directamente no se hacen cargo. "Ya se cansará" me dicen, como cualquier cosa que hagan puede interpretarse como maltrato animal no quieren saber nada...
-Pues no sé chica, "ya se cansará", jajaja...
-Muy gracioso, Pep, muy gracioso... ¿Caes en que el bichito lleva tres días sin comer? ¿Y si le entra hambre y decide terminar lo que empezó?
-Um...¿Ha intentado masticarte en algún momento?
-No, pero se pone nervioso cada vez que pasamos por el rustidor de pollos que hay frente a mi casa. Empieza a salivar y me deja la falda hecha un asco.
-Um... así que sabemos que tiene hambre y le gustan los pollos.
-Jum...
-No me mires así mujer, tengo un plan: Compra un pollo en el rustidor esta noche, lo dejas sobre la mesa de la cocina y te vas tranquilamente a dormir. Seguro que el bichejo no puede resistirse a ir a hincarle el diente al pollo y se olvidará de tu tierno culete.

Y eso hice. No me culpéis, situaciones desesperadas te llevan a tomar medidas absurdas. Lo peor de todo es que funcionó.
En cuanto el bichejo creyó que me había dormido liberó mi trasero de sus fauces y allí que se fue a la cocina. Me sentía tan feliz que estaba a punto de ponerme a llorar cuando de repente caí: ¡¿ostras y ahora qué se supone que tengo que hacer?! ¡Pep cuando te coja!
Pensé que lo más sensato en aquél momento era pirarse y dejar que los Greenpeaceanos se hicieran cargo del monstruito.
¡Ñiiiiiiaaaaac! Siempre que salgo y entro a casa me acuerdo de que a la puerta le hace falta aceite pero nunca me acuerdo de ponérselo, a partir de hoy dudo mucho que se me vuelva a olvidar. Jamás pensé que algo con las patas tan cortas pudiera correr tanto... sí, se me volvió a enganchar, como no, pero esta vez fue de un pie...

Cuando salí de casa aquella mañana un amable señor se me acercó y me dijo:
-Disculpe señorita, tiene usted un cocodrilo enganchado en su zapato.
-No se preocupe señor, es que llevo zapatos de cocodrilo, jeje...

Al final Pep tenía razón en todo: El Bichi quería pollo y yo tenía un error de perspectiva.

Miriam Rodríguez

lunes, 12 de julio de 2010

El meu cor destrossat

"El meu cor destrossat"
Desperté aquella mañana con la firme aunque absurda convicción de que yo era un ser valiente.
Arranqué el precinto, saqué los embalajes y me encandilé con su suavidad, su calidez y su rítmico tic-tac.
Pronto me di cuenta de que  aquello no era suficiente, el origen de tan desconcertantes sentimientos debía ser explorado.
Así que lo abrí, desmonté sus engranajes y, justo cuando me disponía a conocer su mecánica y su funcionamiento, voló por los aires.
Herida y asustada, esta vez me hice la valiente y musité con calma un "No pasa nada" mientras recogía del suelo las piezas desperdigadas.
¡Ay, copón! ¿Por qué no encaja nada? Como siempre que se trata de montar algo que  uno mismo ha desmontado con anterioridad, encontré que me faltaban piezas y que otras me sobraban. "Si no sabes pa' qué te metes" tronaba en mi cabeza la voz de mi padre. En fin, por lo menos sigue haciendo tic-tac...
Miriam Rodríguez

martes, 6 de julio de 2010

Au début il y a le commencement...






Bienvenidos todos a mi pequeño rinconcito en esta inmensidad llamada internet.
Esta es mi primera entrada y no sé muy bien qué debería hacer. Como una es educada opto por empezar presentándome: mi nombre es Miriam Rodríguez y soy una ilustradora novel. El objeto de este blog es ni más ni menos que ofreceros una muestra de mi trabajo, así como la posibilidad de que podais seguir mi trayectoria como ilustradora.
Como ya he dicho esta primera entrada es una presentación, por eso os dejo una serie de autorretratos realizados con técnicas infográficas y desde diferentes puntos de vista. Espero que los disfruteis.