viernes, 31 de diciembre de 2010

¡¡A por las zanahorias!! (ya está hecho el mural de Claudia)

 





Hola a todos,

Después de meses peleando con agentes de seguros, peritos, albañiles y demás, la pared del cuarto de Claudia ha estado lista para que yo la maquille. Sombra aquí y sombra allá.... aquí tenéis el resultado.

Han sido dos días de intenso trabajo y mi pobre muñeca empezaba a resentirse, pero todo habrá merecido la pena si a partir de febrero consigo alegrar el despertar de la pequeña Claudia.

¡Besos a todos y Feliz Año!

Miriam Rodríguez

sábado, 18 de diciembre de 2010

Ilustrando "Historia de un mar enamorado" de Natalia Palet Bert para el Nº 4 de TheLunes



Otra colaboración para la revista de entretenimiento gratuita TheLunes.
En esta ocasión me ha tocado ilustrar un microrrelato que narra en clave onírica una hermosa historia protagonizada por el mar, la marea y el sol.

Espero que lo disfrutéis.

Miriam Rodríguez



domingo, 12 de diciembre de 2010

O Bico

"O Bico"(2007)


Todo "altista" que se precie tiene su "Beso". Como yo soy ilustradora sólo tengo un "biquiño" y la verdad es que me sobra XD.

Miriam Rodríguez

viernes, 3 de diciembre de 2010

Deu anys formant vocacions

¡Hola a todos!

Hace un par de semanas Elena me hizo un encarguito: iban a celebrar los diez años que cumplía la Escola d'Animació Sant Roc y quería hacer un regalo especial a los profesores en nombre de toda la escuela. Este es el resultado.

¡Gracias Elena!

Miriam Rodríguez

sábado, 20 de noviembre de 2010

Cuatro semanas con una mano tonta


La grabedad es traicionera y más aún cuando se va en bici.
Llevo ya cuatro semanas con mi mano derecha "tonta", ya vamos a por la quinta.
Así que me quejo, me quejo, me quejo y me vuelvo a quejar...

¡AAARRRGH!

...lo peor de todo es que no puedo ir en bici :(

Miriam Rodríguez



jueves, 11 de noviembre de 2010

¡Piratas! (Colaboración con la revista de entretenimiento gratuita THELunes)



¡Hola a todos!

En primer lugar quiero agradeceros a todos vuestro apoyo en el concurso de THELunes.
Finalmente "La Reina del Meu Cor" no consiguió hacerse con el premio pero, eso sí, fue el relato más leído y dio bastante que hablar (¿qué os dije de los cabrones? jejejeje).

Pero no os precupeis que esta aventura tuvo un final feliz. El premio del concurso era la publicación del relato pero yo he obtenido algo mejor: la publicación de una ilustración (al fin y al cabo yo soy ilustradora, no escritora :P).

Me pidieron que preparara algo para un microrrelato acerca de un niño enamorado de los libros, especialmente de uno en concreto: "La isla del tesoro" de Robert Louise Stevenson.

Aquí os dejo la ilustración que preparé y la edición digital del número 3 de THELunes donde aparece publicado.

Espero que os guste.

Miriam Rodríguez




miércoles, 22 de septiembre de 2010

"La Reina del Meu Cor entre los 20 finalistas del concurso de TheLunes



¡Hola a todos!

Haciendo gala del encanto que caracteriza a los cabrones, La Reina del Meu Cor ha sabido colocarse entre los 20 finalistas del concurso de microrrelato que organiza TheLunes.
Si Lady Foxy también ha conseguido encandilaros a vosotros y os apetece que se proclame ganadora de este concurso debeis apoyarla con vuestro voto registrándoos y dándole una buena puntuación en esta página. Permiten sólo un voto por usuario y día y va a estar disponible durante un mes, así que teneis tiempo XD

Ella nunca os lo agradecería así que lo haré yo por las dos:
¡Muchas gracias por vuestro apoyo!

Miriam Rodríguez

sábado, 11 de septiembre de 2010

"Le MOnstrué" de la Maison



""Le MOnstrué" de la Maison"

En esta vida he tenido miedo de los exámenes, de llevar la falda metida dentro de las bragas y no enterarme, de no llegar a tiempo a una excursión y quedarme en tierra, pero jamás he tenido miedo de los monstruos. Supongo que es una consecuencia directa de haber pasado gran parte de mi vida compartiendo habitación con uno de ellos.

"Le MOnstrué" era negra, monstuosamente alta, peluda y muy inquieta. También un poco mandona, rebelde e inconformista. Aprovechaba su estatus de hermana mayor para que hiciéramos siempre lo que ella quería, cosa que me provocaba una gran irritación. Sin embargo, he de reconocer que todo acababa siempre en una divertida y estrambótica aventura.

Me llevaba de paseo por extraños mundos a los que accedíamos a través del enchufe que había en el hueco entre la pared y el armario. Fue allí donde conocimos a un marciano llamado Ricky. Era  pequeño y verde, parecido a un Gremblim malo, y tenía una voz muy ronca. Por su apariencia podía resultar atemorizante, sin embargo era bastante majo y disfrutábamos mucho bailando música heavy con él.

Ricky venía muchas veces de visita a nuestra casa. A veces lo pasábamos en grande pero otras me sacaba de mis casillas. No me dejaba verlo, supongo que por miedo a que me asustase, y aprovechaba la situación para comerse mis chuches, no dejarme dormir o divertirse desordenando mis peluches. Me cogía berrinches monumentales y siempre terminaba discutiendo con "Le MOnstrué". En cierta manera yo la hacía responsable de la conducta de Ricky ya que ella sí podía verle.

Ahora que los años me han hecho un poquito más sabia, puedo reconocer que también influyeron los celos en mis enfados y pataletas. Y es que Ricky y La Mostri estaban muy unidos, ella podía verle y entender lo que decía y yo inevitablemente me sentía desplazada. Ella se daba cuenta y trataba de traducirme lo que el marciano decía, pero yo siempre llegaba tarde a sus chistes.

Ricky terminó por caerme gordo. "Le MOnstrué" era mi hermana, MI hermana ¿Qué derecho tenía ese bichejo verde y carajillero a venir a arrebatarme lo que me pertenecía por nacimiento? Traté por todos los medios de deshacerme de él: tapé su entrada/enchufe con gomas de borrar, chicles, hasta calcetines... y no conseguí otra cosa que algún palo y alguna tarde sin salir al parque.

El día que nos mudamos de ciudad en mi interior rondaban sentimientos contradictorios: tristeza por lo mucho que iba a añorar a los amigos y al lugar, pero una enorme alegría porque por fin me había deshecho de la entonces indeseable criatura. Cuál fue mi sorpresa cuando, estando descansando por fin en nuestro nuevo cuarto, Mostri vió asomar por un enchufe al maldito bichejo.

Han pasado los años y muchos son los lugares por los que hemos pasado. "Le Monstrué" y yo ya no compartimos cuarto, ni siquiera casa, ... pero ese maldito marciano se las sigue ingeniando para colarse en casa cuando estamos juntas.

FELIZ CUMPLEAÑOS, MOSTRI :D

Miriam Rodríguez

viernes, 27 de agosto de 2010

La Flotadora Varada



"La Flotadora Varada"

Seguro que si os hablo de una nadadora, os vendrán a la cabeza mil imágenes e incluso algún que otro nombre. Si os comento alguna cosa de un buzo, más de lo mismo. Pero la historia que os voy a contar va sobre una flotadora.

Es poco común, pero cuentan que hay gente que, por tener una constitución física especial (le pesan mucho los huesos, tienen demasiado hierro en la sangre, ... yo qué sé), es incapaz de flotar y, por ello, de aprender a nadar. La mayoría de ellos aprovechan su cualidad o su defecto para convertirse en expertos buceadores. Otros, como la protagonista de nuestra historia, prefieren desafiar al destino y se convierten en flotadores profesionales.

Llegados a este punto os presentaré a Melania. Algo bajita y desgarbada, culona y muy pecosa, Melania era una mujer inquieta y aventurera, que un día decidió pasar su vida metida en un flotador. Era gran conocedora de las mareas, controlaba las corrientes con una habilidad magistral y hasta Kelly Staler temblaría si la viera cabalgar sobre las olas.

Aunque era consciente de que si perdía el flotador moriría, jamás tenía miedo y podía pasarse meses y meses cabeceando en alta mar. Le encantaba dejarse llevar y quedarse dormida mientras las olas la mecían.

Muchos se asustaban al verla, la confundían con algún naúfrago y trataban de rescatarla. Ella se escabullía siempre, escurridiza como un pescado, escapaba de las manos de quienes la querían salvar. Esas situaciones eran las que realmente la atemorizaban; la idea de verse atrapada de nuevo por la estabilidad de la tierra le resultaba agónica.

Un día, una ola enorme surgió de la nada elevándola hasta tal punto que quedó fascinada por la ilusión de poder tocar las estrellas. Sumergida en tal ensoñación, no se dio cuenta de que la ola desaparecía y, cuando quiso despertar, notó cómo unos brazos estrechaban su cuerpo con ternura.

Después de lo que os he contado, seguro que pensáis que la flotadora cayó presa del pánico y que trató de liberarse con uñas y dientes de aquella "atadura". Sorprendentemente no fue así.

La flotadora se vio envuelta en una calidez que no sabía que existía y no le quedó otra alternativa que la rendición.
Poco a poco el corazón de él se fue adueñando de su pecho, sus latidos cobraron pleno protagonismo y su sangre corrió dulcemente por las venas de Melania llevando a sus extremidades el calor que la inmensidad del mar había borrado hacía tiempo.

El susurro de su respiración la sumió en una especie de letargo, como una caricia la recorrió por dentro haciéndola pasar a un estado casi etéreo. A través de un ligero cosquilleo notaba como su ser abandonaba su cuerpo y fue en ese instante cuando comprendió el sentido de aquellas canciones, frases y tópicos que se dicen de la vida y del amor, todo carecía de importancia. Él la apretó con fuerza e intensamente contra sí devolviéndola a la consciencia.

Poco a poco, el flotador que llevaba tanto tiempo atrapado en su cintura, fue resbalando hasta caer a sus pies. Melania dejó que se marchara con la corriente.

Miriam Rodríguez


lunes, 23 de agosto de 2010

¡¡A por las zanahorias!!


¡Hola a todos!
En esta ocasión no hay microrrelato, esta entrada está dedicada a mi futuro sobrin@.
He preparado este dibujo porque le vamos a pintar un mural en su habitación.
Ays, qué nervios, espero que quede bien, es una tarea de gran responsabilidad, pensad que va a ser lo primero y último que vea todos los días XD
Intentaré no ser vaga y hacer fotos del proceso para subirlas al blog.

 Beseticos,                              

Miriam                        

viernes, 20 de agosto de 2010

La Reina del Meu Cor



"La Reina del Meu Cor"

Todo el mundo opinaba que eran la pareja perfecta: Ella pequeña y bien formada, él larguiducho y de rasgos torpes. Ella coqueta y caprichosa, él sencillo y generoso. Ella egoísta y vanidosa, él todo corazón. Ella hija de un noble arruinado, él un tipo al que le había ido bien, pero que muy bien, su negocio.

Mr. Goose era consciente de lo afortunado que era. La vida le había sonreído cuando la Reina de Inglaterra decicidió que las pantuflas que él fabricaba eran las mejores del mundo. Desde ese momento todo habitante de la isla quería tener unas pantuflas Mr. Goose y su humilde negocio creció como la espuma.
Cuando él pensaba que no podía ser más afortunado, uno de sus empleados apareció un día en su oficina: una clienta exigía que la atendiese el mismísimo Mr. Goose en persona, ningún otro podría tocar sus refinadísimos pies. Así fue como conoció a Lady Foxy, la que él coronaría como "La Reina de su Corazón".

Lady Foxy era una relamida señorita de buen comer y mejor vivir. Estaba obsesionada con el orden y la perfección, y no soportaba que nadie la tocara ni a ella, ni a sus cosas. Por estos motivos la única criada con la que se supo llevar y que a su vez fue capaz de soportarla fue Anna, una joven medio judía, poco habladora y muy ordenada, que padecía el síndrome de Asperger.
Su máximo disfrute y en lo que ella invertía casi todo su tiempo, era en humillar a sus "queridas amigas". Quedaba con ellas todos los días para dar un paseo y luego a tomar el té. Una zancadilla ante los nobles del barrio, un comentario jocoso soltado de manera falsamente inocente, hasta le pedía a Anna que fuera a cazar ranas al estanque para colocárlas en el té de sus invitadas y morirse de la risa mientras éstas trataban de aguantar las arcadas.

Mr. Goose y Lady Foxy sólo se veían una vez al día: a la hora de la cena. Lady Foxy hablaba sin parar de todas las frivolidades que hacía a lo largo del día, mientras Mr. Goose la miraba embobado como si de un ángel se tratara. Todas las noches acababan igual, tras la cena Lady Foxy le contaba a Mr. Goose todas las maldades que tenía previstas hacer a sus amigas al día siguiente, mientras éste le masajeaba los pies. Cuando el masaje en los pies empezaba a pasar a un plano más cariñoso, Lady Foxy se levantaba de golpe y se retiraba a sus aposentos alegando un terrible cansancio. Mr. Goose no se sentía molesto con esta actitud, es más le gustaba, la hacía fruto de una inocencia que el resto del mundo sabía de sobras que no existía.

Todos los jueves Lady Foxy se reunía con sus amigas en un local cerca del puerto para jugar su partida semanal de Cribbage. A esta partida acababan siendo invitados los rudos marineros que desembarcaban temporalmente en esos días. En un principio Lady Foxy siempre era discreta, como queriendo pasar despercibida (cosa que no conseguía), pero pronto dejaba ver sus verdaderas intenciones: lo que hacía era tantear el terreno, ver por qué marineros se sentían atraídas sus compañeras para después atacar allá dónde más dolía. Una vez se desfogaba con su trofeo, lo abandonaba insensiblemente para volver a casa a ser adorada por su masajeador de pies.

Mr. Goose estaba acostumbrado a cenar solo la noche de los jueves ya que Lady  Foxy tenía su partida de Cribbage. Aunque echaba de menos su imagen angelical, sus oídos no podían evitar sentirse aliviados.
Aquel jueves ese alivio duró poco, aún no había dado el primer bocado cuando los tacones de Lady Foxy se oyeron tronar por el largo pasillo. Estaba enfadadísima, algo le debía haber sucedido. No hizo falta preguntar, nada más sentarse a la mesa dio un largo suspiro y exclamó:

-"¡Mis amigas piensan que no tengo corazón!"

Mr. Goose que la miraba expentante, sonrió para sus adentros y sin prestarle importancia respondió:

-"Amorcito, quizá si dejaras de hacerles bromas pesadas y fueras un poquito más cariñosa..."

Lady Foxy cada vez estaba más enfurecida. Sí, realmente sus amigas pensaban que no tenía corazón pero si hubieran sido ellas quienes hubiesen hecho tal sentencia, no se hubiera sentido tan molesta. Sin embargo, fueron los marineros quienes, cansados de ser tratados como simples juguetes, se habían reunido ante ella dejándole claras sus intenciones: ninguno de ellos se acercaría a ella, ni a sus amigas, hasta que no demostrara que no era un ser carente de corazón.

-"¡¡O sea que no tengo corazón!!"

-"¡Reina mía, no le des más importancia a eso, aunque lo quisieras tú no eres un ser sin corazón ya que el mío te pertenece!

Al cabo de una hora Lady Foxy irrumpió en el salón donde sus amigas se lo estaban pasando en grande con los marineros. Caminaba orgullosa con su inmaculado vestido blanco manchado de sangre y sosteniendo algo entre sus dos manos. Una vez estuvo en el centro de la sala mostró lo que tenía en sus manos y con solemne rotundidad dijo:

-"Caballeros, he aquí la muestra de que no soy un ser carente de corazón, como pueden comprobar ustedes el corazón de mi esposo me pertenece."

Dicho esto, llena de orgullo y con la frialdad que le caracteriza, se sentó tranquilamente a esperar la réplica correspondiente.

Miriam Rodríguez

lunes, 9 de agosto de 2010

"Romualda, La Femme Forte"

"Romualda, La Femme Forte"

Se llama Eloína Lidubina pero todo el mundo la conoce como Romualda, La Mujer Forzuda.

Apenas nadie conoce su verdadero nombre pero quién se entera siempre dice lo mismo: "vaya, no te pega nada." A ella no le importa en absoluto, está muy orgullosa de su carrera artística.
Cuando llegó al circo Gran Omelette hace más de 15 años el único modo en que se dirigían a ella era: "¡Eloína, limpia los establos!"

Sin embargo, Gerôme Gérard, ávido chef de piste del circo, enseguida supo vislumbrar en ella un diamante en bruto. Su gran corpulencia, sus rudos rasgos y el exceso de vello llamaban la atención de todo aquél que se cruzaba en su camino. Cualquier otra persona se hubiese sentido muy molesta, habría optado por odiar a todo el mundo y por encerrarse donde no la viera nadie pero a Eloína le encantaba la gente y sabía darle la vuelta a cualquier situación desagradable. Con los que más disfrutaba era con los niños, se divertía de lo lindo haciéndoles "el monstruo" y echando a correr tras ellos entre gritos y risas. Al final siempre acababan haciendo una montaña sobre ella en una batalla de cosquillas.

De esta manera Eloína Lidubina terminó siendo Romualda, La Barbuda.
No fue una época muy feliz para ella dado que, para que la atracción causara impacto, Eloína tenía que evitar que la vieran, así que no podía salir a saludar a la gente ni a jugar con los niños como antes.
Afortunadamente en el circo tenía grandes amigos, como Clotilde y Jaume, la adiestradora de gallinas y el contorsionista. Ellos la conocían bien y sabían lo mal que lo estaba pasando, por eso trataban de entretenerla con juegos y malabares.

Una mañana vinieron unos niños de la escuela a visitar el circo. Entre las cortinas de su caravana Eloína podía verlos sentaditos y superconcentrados en las piruetas de las gallinas de Clotilde. A toda prisa empezó a revolver en los armarios y baúles que inundaban su caravana, sacó unos cuernos de allí, unas plumas de allá,... y de golpe surgió de la caravana hecha un verdadero monstruo y levantando una estampida de niños que gritaban por doquier.


Las venas parecían estar a punto de estallar en las sienes de Gerôme Gerard. Jamás nadie lo había visto tan enfadado, ni siquiera cuando uno de los leones de Leónidas le dio un mordisco en el trasero durante una función. Gritaba a Eloína no sólo por la conmoción que había provocado a los pobres niños, si no porque había desobedecido su orden de no dejar que alguien la viera. Terminó el sermón con un: "¡Vete a tu caravana y ni se te ocurra volver a salir!"
Eloína no pudo soportarlo más, la sola idea de volver a ser recluida le hizo enloquecer y empezó a coger todo lo que estaba a su alcance y a lanzarlo por los aires. Todos corrían atemorizados, sobre sus cabezas volaban sillas, taburetes, tambores... ¡ hasta las caravanas! Nada parecía lo suficientemente pesado como para que Eloína no lo pudiera levantar.

El único que no salió huyendo ante el huracán Eloína fue Gerôme Gérard. Al principio pensaban que se había quedado en shock luego se dieron cuenta de que en realidad estaba fascinado ante la fuerza de Eloína. Ésta, al verle allí, frente a ella, petrificado de aquella manera, consiguió ser consciente de lo que estaba haciendo y se calmó. Avergonzada por su comportamiento pidió perdón a sus compañeros y se dirigió a su caravana, no para esconderse, si no para hacer las maletas.

Al salir de la caravana Gerôme Gérard la esperaba arropado por el resto de los componentes del circo.

-"¿Qué haces Romualda? ¿A dónde vas?"
-"Sr. Gérard, comprenderá usted que después de lo sucedido no puedo continuar siendo Romualda, La Barbuda."
-"Sí, eso es cierto... ¿Pero qué va a ser de nosotros sin no tenemos a Romualda, La Forzuda para que nos ayude a arreglar este desbarajuste?"

Eloína miró a su alrededor: la carpa estaba en el suelo, había trastos desperdigados por todas partes, quedaban en pie pocas caravanas y los animales estaban tan asustados que se habían acurrucado en un rincón de sus jaulas. Aún así sus compañeros le suplicaban que no se marchara.

Ante tal gesto Eloína sólo pudo suspirar un sentido "gracias" a la vez que agachaba avergonzada la cabeza y secaba sus lágrimas. Acto seguido, entre risas, todos se abalanzaron sobre ella para iniciar una de sus famosas batallas de cosquillas.

Hoy en día "Romualda, La Forzuda" es uno de los espectáculos más atractivos del Circo Gran Omelette. Ella es capaz de levantar cualquier cosa por muy pesada que sea, se pasea como si nada con 50 niños cogidos a su cuerpo y luego los lanza al aire hasta que llegan a tocar las nubes para después recogerlos uno a uno antes de que lleguen al suelo.

¡Todo el mundo quiere a Romualda, todos quieren ser como La Mujer Forzuda!

Miriam Rodríguez

martes, 3 de agosto de 2010

The Grandma who stare at goats


 "The Grandma who stare at goats"

Paseando una tarde con mi hermano mayor por las calles de Chiii tuve la ocasión de conocer a un personaje que me resultó cuanto menos peculiar. Mientras subíamos la cuesta que procedía de su casa me dijo: mira, hoy vas a conocer a "la abuela de las sorpresas".

Al igual que vosotros yo no entendí nada... hasta que la vi. En principio se trataba de la típica señora de pueblo que coge su sillica y se sienta al fresco en la puerta de su casa pero esta era diferente. Tenía los ojos abiertos como platos y en su boca se podría colar cualquier mosca con total tranquilidad. Con esa expresión catatónica nos seguía sin perder la atención, como si estuviera contemplando algo totalmente insólito. La saludamos pero no dijo nada, siguió así, mirándonos atentamente con la boca abierta.

Ante tal comportamiento mi reacción fue quedarme petrificada. Su exagerada muestra de atención me tuvo tan intrigada que consiguió hipnotizarme, mil pensamientos pasaban por mi cabeza: estará enferma esta señora, tendré monos en la cara, la habrán abducido los extraterrestres o será un extraterrestre disfrazado, a lo mejor ni siquiera es una señora y es un animatronic para alguna peli de terror... Un capón de mi hermano me hizo reaccionar y continuar mi camino.

Tiempo más tarde vi esa peli que se llama "Los hombres que miraban fijamente a las cabras" y lo entendí todo...

¡Ey, que está basada en hechos reales! :P

Miriam Rodríguez

lunes, 26 de julio de 2010

Millor si les cames no m'ajuden


"Millor si les cames no m'ajuden"

Este es el Circo Gran Omelette. Aquí Leónidas, el domador de leones, permanece firme e impasible ante las fauces de sus tres fieras. Valeria se muestra sonriente mientras Gordi, la elefanta, coloca una de sus patas sobre su cabeza. Y Luciano, el escapista, se deja maniatar con gruesos grilletes para ser lanzado a una cuba de agua. Y aquí estoy yo, el contorsionista, muerto de miedo como un idiota, escondido dentro del gallinero de Clotilde.

Juro que no lo pude evitar, me dirigía tranquilamente hacia mi tienda después de una ducha reconstituyente y cuando alcé la vista la vi a ella, dándome la espalda, hablando con ese baboso de Thierry, el hombre maza. En serio, no lo pude evitar, dentro de mí explosionó algo, el pánico cundió y, como dicen en mi pueblo "cames ajudeu-me!"*... vamos, que salí corriendo a esconderme donde primero pude, es decir, el gallinero de Clotilde.

Y aquí debo llevar aproximadamente una hora. Las gallinas vedettes de Clotilde duermen tranquilamente, menos mal, bueno... todas menos una, Flora. Creo que siempre le caí mal a esta gallina. Nunca aceptó mi relación con Clotilde e incluso podría decir que se rió con sorna el día en que rechazó mi propuesta de matrimonio. Pero no me queda más remedio que aguantar su mirada inquisitiva ya que Clotilde y Thierry se han sentado a hablar en la puerta del gallinero.

¡Malditos franceses y su francés! Clotilde opina que es una lengua muy sensual, le encanta. Lo estudió desde que era pequeña y siempre suelta palabrejas mientras habla. Por supuesto con Thierry se lo pasa en grande: "Ques que tiu... sa va nosequián... arrepatapuag..." No entiendo ni papa de la conversación que están manteniendo. Aaaaays... maldito destino...

¡Ey! ¡Por fin, se despiden! Iros, iros, que yo me tengo que dar otra ducha... Um... pero... ¿Ésta por qué no se va? Puedo verla a través de los respiraderos de la puerta del gallinero. Permanece en silencio, como acurrucada en sí misma, me pregunto si estará llorando. ¡¿Qué le habrá dicho el gabacho ese?! ¡Una chica preciosa y bondadosa como ella! ¡'Cagontó', si es que las tías son tontas, leches! ¡Siempre se van a fijar en cabrones que luego las dejan hechas polvo! ¡Cuando pille al papanatas ese le...!

-¡¿Jaume quieres salir ya del gallinero y contarme qué te pasa o tengo que estar toda la noche aquí esperando?!

Um... me parece que la próxima vez "serà millor si les cames no m'ajuden"**

Miriam Rodríguez

*"Cames ajudeu-me!"- es una expresión valenciana/catalana que equivale al "¡pies para qué os quiero!" español y cuya traducción viene a ser: "¡piernas ayudadme!"
**"serà millor si les cames no m'ajuden"- será mejor si las piernas no me ayudan.

sábado, 17 de julio de 2010

Un crocodile dans mon cul


"Un crocodile dans mon cul"

Aquella mañana había quedado con Pep para tratar de buscar una solución a mi problema y en principio parecía haber sido la peor idea del mundo.
Nos tuvimos que sentar en la terraza porque el camarero me indicó que no se permitía la entrada de animales en el local.
Afuera todo el que pasaba esbozaba una risilla al verme. Un niño me señalaba musitando el típico "¡Mamá mira a esa señora!" Finalmente, un amable señor se acercó y me dijo:

-Disculpe señorita pero es que tiene usted un cocodrilo enganchado a su trasero.
-Muchas gracias, caballero, unos 80 dientes dan fe de que lo que me dice es cierto.

Sentado frente a mí Pep ponía esa cara de idiota típica de cuando intentas aguantarte la risa.
-No tiene gracia.
-Uy... sí que la tiene, tú no lo ves porque tienes un error de perspectiva.
-Lo que tengo es un cocodrilo enganchado en el culo y un capullo que en lugar de ayudarme se ríe de mí. ¿Qué hago yo con este bicho? Llevo tres días así y no se suelta. Los de Greenpeace me persiguen por si se me ocurre liarme a sartenazos con él y los del zoo directamente no se hacen cargo. "Ya se cansará" me dicen, como cualquier cosa que hagan puede interpretarse como maltrato animal no quieren saber nada...
-Pues no sé chica, "ya se cansará", jajaja...
-Muy gracioso, Pep, muy gracioso... ¿Caes en que el bichito lleva tres días sin comer? ¿Y si le entra hambre y decide terminar lo que empezó?
-Um...¿Ha intentado masticarte en algún momento?
-No, pero se pone nervioso cada vez que pasamos por el rustidor de pollos que hay frente a mi casa. Empieza a salivar y me deja la falda hecha un asco.
-Um... así que sabemos que tiene hambre y le gustan los pollos.
-Jum...
-No me mires así mujer, tengo un plan: Compra un pollo en el rustidor esta noche, lo dejas sobre la mesa de la cocina y te vas tranquilamente a dormir. Seguro que el bichejo no puede resistirse a ir a hincarle el diente al pollo y se olvidará de tu tierno culete.

Y eso hice. No me culpéis, situaciones desesperadas te llevan a tomar medidas absurdas. Lo peor de todo es que funcionó.
En cuanto el bichejo creyó que me había dormido liberó mi trasero de sus fauces y allí que se fue a la cocina. Me sentía tan feliz que estaba a punto de ponerme a llorar cuando de repente caí: ¡¿ostras y ahora qué se supone que tengo que hacer?! ¡Pep cuando te coja!
Pensé que lo más sensato en aquél momento era pirarse y dejar que los Greenpeaceanos se hicieran cargo del monstruito.
¡Ñiiiiiiaaaaac! Siempre que salgo y entro a casa me acuerdo de que a la puerta le hace falta aceite pero nunca me acuerdo de ponérselo, a partir de hoy dudo mucho que se me vuelva a olvidar. Jamás pensé que algo con las patas tan cortas pudiera correr tanto... sí, se me volvió a enganchar, como no, pero esta vez fue de un pie...

Cuando salí de casa aquella mañana un amable señor se me acercó y me dijo:
-Disculpe señorita, tiene usted un cocodrilo enganchado en su zapato.
-No se preocupe señor, es que llevo zapatos de cocodrilo, jeje...

Al final Pep tenía razón en todo: El Bichi quería pollo y yo tenía un error de perspectiva.

Miriam Rodríguez

lunes, 12 de julio de 2010

El meu cor destrossat

"El meu cor destrossat"
Desperté aquella mañana con la firme aunque absurda convicción de que yo era un ser valiente.
Arranqué el precinto, saqué los embalajes y me encandilé con su suavidad, su calidez y su rítmico tic-tac.
Pronto me di cuenta de que  aquello no era suficiente, el origen de tan desconcertantes sentimientos debía ser explorado.
Así que lo abrí, desmonté sus engranajes y, justo cuando me disponía a conocer su mecánica y su funcionamiento, voló por los aires.
Herida y asustada, esta vez me hice la valiente y musité con calma un "No pasa nada" mientras recogía del suelo las piezas desperdigadas.
¡Ay, copón! ¿Por qué no encaja nada? Como siempre que se trata de montar algo que  uno mismo ha desmontado con anterioridad, encontré que me faltaban piezas y que otras me sobraban. "Si no sabes pa' qué te metes" tronaba en mi cabeza la voz de mi padre. En fin, por lo menos sigue haciendo tic-tac...
Miriam Rodríguez

martes, 6 de julio de 2010

Au début il y a le commencement...






Bienvenidos todos a mi pequeño rinconcito en esta inmensidad llamada internet.
Esta es mi primera entrada y no sé muy bien qué debería hacer. Como una es educada opto por empezar presentándome: mi nombre es Miriam Rodríguez y soy una ilustradora novel. El objeto de este blog es ni más ni menos que ofreceros una muestra de mi trabajo, así como la posibilidad de que podais seguir mi trayectoria como ilustradora.
Como ya he dicho esta primera entrada es una presentación, por eso os dejo una serie de autorretratos realizados con técnicas infográficas y desde diferentes puntos de vista. Espero que los disfruteis.